enero 30, 2015

25 años de la invasión de Panamá…


 
El pasado 20 de diciembre se cumplieron 25 años de la invasión de este país por parte de Estados Unidos con el pretexto de capturar a su antes “hombre fuerte” “aliado” general Manuel Antonio Noriega acusado de tráfico de drogas, este supuestamente fue el principal motivo para la invasión algo inédito en sus invasiones por el mundo, dicho negocio compartido con la CIA… y bajo la protección del US Army apostado en la región.
 
El nombre de la operación “Causa Justa” lanzada por George Bush (Padre), hubo bombardeos y el despliegue de 27,000 soldados, los barrios civiles más afectados fue el de “El Chorrillo” en donde se encontraba el cuartel de Noriega.
 
El 31 de diciembre de 1999 terminaron los 96 años de estancia militar en Panamá, y con ello se transfirió el control del Canal.
 
No hay cifras oficiales de los civiles y soldados muertos aunque se estima entre 2000 a 7000, para Estados Unidos las cifras fueron 314 soldados muertos, 202 civiles y 23 soldados de Estados Unidos
 
La invasión permitió implantar una seudo “democracia” que este al mando de Estados Unidos y hacer acuerdos sutiles para la vigilancia y protección del Canal, e implantar algunas bases militares para el combate del narcotráfico, incluso hoy en día barcos de la US Navy patrullan la zona.
 
 

Noam Chomsky La acción histórica de Obama


 
 
Les dejo el artículo del Maestro Noam Chosmky sobre la decisión de reanudar relaciones diplomáticas con Cuba, y un ejemplo de caso similar en Vietnam en donde estaba un dictador casi similar a Fulgencio Batista solamente que ahí el apoyo fue mas directo a su “aliado” iniciando bombardeos contra opositores
 
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El establecimiento de vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba ha sido ensalzado en el mundo como un suceso de importancia histórica. El corresponsal John Lee Anderson, quien ha escrito con perspicacia acerca de la región, sintetiza una reacción general entre los intelectuales liberales cuando escribe, en The New Yorker, que:
 
Barack Obama ha mostrado que puede actuar como estadista de altura histórica. Y también, en este momento, Raúl Castro. Para los cubanos, este momento será emocionalmente catártico e históricamente transformacional. Durante 50 años su relación con su rico y poderoso vecino norteamericano se ha mantenido congelada en la década de 1960. Hasta un grado surrealista, sus destinos también se congelaron. Para los estadunidenses el suceso es importante también. La paz con Cuba nos devuelve momentáneamente a aquella era dorada en la que Estados Unidos era una nación amada en todo el mundo, cuando un joven y apuesto presidente JFK estaba en el cargo... Antes de Vietnam, de Allende, de Irak y de todas las miserias, y nos permite sentirnos orgullosos de nosotros mismos por hacer lo correcto.
 
El pasado no es tan idílico como lo retrata la persistente imagen de Camelot. JFK no fue antes de Vietnam o ni siquiera de Allende o Irak, pero dejemos eso a un lado. En Vietnam, cuando JFK asumió el cargo, la brutalidad del régimen de Diem impuesto por Washington había finalmente provocado una resistencia nacional que no pudo enfrentar. Kennedy se vio confrontado por lo que llamó un asalto desde adentro, agresión interna, según la interesante frase favorecida por su embajador ante la ONU, Adlai Stevenson.
 
En consecuencia, Kennedy aumentó de inmediato la intervención estadunidense a la escala de una agresión, ordenando a la Fuerza Aérea bombardear Vietnam del Sur (según límites sudvietnamitas, que no engañaban a nadie), autorizando la guerra química y con napalm para destruir cultivos y ganado, y lanzando programas para llevar a los campesinos a virtuales campos de concentración para protegerlos de los guerrilleros, a quienes Washington sabía que la mayoría de ellos apoyaban.
 
Hacia 1963, los informes desde el terreno parecían indicar que la guerra de Kennedy triunfaba, pero surgió un grave problema. En agosto, la Casa Blanca se enteró de que el gobierno de Diem buscaba negociaciones con el Norte para poner fin al conflicto.
 
Si JFK tenía la menor intención de retirarse, eso le habría dado una oportunidad perfecta para hacerlo graciosamente, sin costo político, e incluso afirmando, en el estilo acostumbrado, que fue la fortaleza estadunidense y la defensa de la libertad lo que obligó a los norvietnamitas a rendirse. En cambio, Washington respaldó un golpe militar para instalar halcones militares, más apegados a los compromisos reales de JFK; el presidente Diem y su hermano fueron asesinados en el proceso. Con la victoria en apariencia a la vista, Kennedy aceptó a regañadientes una propuesta del secretario de Defensa Robert McNamara de comenzar el retiro de tropas (NSAM 263), pero con una condición crucial: después de la victoria. Kennedy mantuvo con insistencia esa demanda hasta su asesinato, unas semanas después. Muchas ilusiones se han tejido en torno a esos sucesos, pero se derrumban con rapidez ante el peso del rico registro documental.
 
La historia en otras partes no fue tan idílica como las leyendas de Camelot. Una de las decisiones de Kennedy que tuvieron mayores consecuencias se dio en 1962, cuando cambió en los hechos la misión de los militares latinoamericanos de la defensa hemisférica –remanente de la Segunda Guerra Mundial– a la seguridad interna, eufemismo para nombrar la guerra contra el enemigo interno, la población. Los resultados fueron descritos por Charles Maechling, quien dirigió la contrainsurgencia estadunidense y la planeación de la defensa interior de 1961 a 1966.
 
La decisión de Kennedy, escribió, llevó la política estadunidense de la tolerancia a la rapacidad y crueldad de los militares latinoamericanos a la complicidad directa en sus crímenes, al apoyo de los métodos de los escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler. Quienes no prefieren lo que el especialista en relaciones internacionales Michael Glennon llamó ignorancia intencional pueden con facilidad aportar los detalles.
 
En Cuba, Kennedy heredó la política de Eisenhower de bloqueo y planes formales de derrocar al régimen, y con rapidez los intensificó con la invasión de Bahía de Cochinos. El fracaso de la incursión causó algo cercano a la histeria en Washington. En la primera reunión de gabinete después de la fallida invasión, la atmósfera era casi salvaje, observó en privado el subsecretario de Estado Chester Bowles: Hubo una reacción casi frenética a un programa de acción. Kennedy expresó la histeria en sus declaraciones públicas: “Las sociedades complacientes y blandas están a punto de ser eliminadas junto con los desechos de la historia. Sólo los fuertes… tienen la posibilidad de sobrevivir”, dijo a la nación, aunque estaba consciente, según admitió en privado, de que los aliados creen que estamos un poco dementes por el tema de Cuba. No sin razón.
 
Las acciones de Kennedy eran acordes con sus palabras. Lanzó una campaña terrorista asesina, diseñada para llevar los terrores de la Tierra a Cuba, según la frase de su consejero, el historiador Arthur Schlesinger, en referencia al proyecto asignado por el presidente a su hermano Robert como su más alta prioridad. Aparte de dar muerte a miles de personas junto con una destrucción en gran escala, los terrores de la Tierra fueron un factor principal en poner al mundo al borde de una guerra mundial terminal, como revela un estudio reciente. El gobierno reanudó los ataques terroristas tan pronto como la crisis de los misiles se desactivó.
 
Una forma común de evadir los temas desagradables es limitarse a las conjuras de la CIA para asesinar a Castro, ridiculizar su absurdo. Existieron, sí, pero fueron apenas un pie de página a la guerra terrorista lanzada por los hermanos Kennedy luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, guerra a la que es difícil encontrar parangón en los anales del terrorismo internacional.
 
Hoy día existe mucho debate sobre si Cuba debe ser retirada de la lista de países que apoyan el terrorismo. Sólo puedo traer a la mente las palabras de Tácito de que el crimen una vez expuesto sólo tiene refugio en la audacia. Excepto que no está expuesto, gracias a la traición de los intelectuales.
 
Al asumir la presidencia luego del asesinato, Lyndon B. Johnson relajó el terrorismo, que sin embargo continuó durante la década de 1990. Pero no permitió que Cuba viviera en paz. Explicó al senador Fulbright que si bien no iba a entrar en ninguna operación de Bahía de Cochinos, quería asesoría sobre cómo debemos pincharles las bolas más de lo que lo estamos haciendo. En su comentario, el historiador sobre América Latina Lars Schoultz observa que pinchar las bolas ha sido la política estadunidense desde entonces.
 
 
Algunos, sin duda, han sentido que tales métodos delicados no bastan, por ejemplo Alexander Haig, miembro del gabinete de Richard Nixon, quien pidió a ese presidente: Usted ordene y convierto esa pinche isla en estacionamiento.
 
Su elocuencia captura con vividez la prolongada frustración de los líderes estadunidenses con esa infernal pequeña república cubana, frase de Theodore Roosevelt al desahogar su furia por la resistencia de Cuba a aceptar graciosamente la invasión de 1898 para bloquear su liberación ante España y convertirla en una colonia virtual. Sin duda su valerosa incursión en la colina de San Juan había sido una noble causa (por lo regular se pasa por alto que esos batallones africano-estadunidenses fueron en gran medida responsables de conquistar la colina).
 
El historiador cubano Louis Pérez escribe que la intervención estadunidense, ensalzada en Estados Unidos como una intervención humanitaria para liberar a Cuba, logró sus objetivos verdaderos: Una guerra cubana de liberación se transformó en una guerra estadunidense de conquista, la guerra entre Estados Unidos y España en la nomenclatura imperial, diseñada para oscurecer la victoria cubana, que fue absorbida rápidamente por la invasión. El desenlace alivió las ansiedades estadunidenses acerca de lo que era anatema para todos los responsables de las políticas estadunidenses desde Thomas Jefferson: la independencia de Cuba.
 
Cómo han cambiado las cosas en dos siglos.
 
Ha habido esfuerzos tentativos por mejorar las relaciones en los pasados 50 años, revisados en detalle por William LeoGrande y Peter Kornbluh en su reciente estudio integral, Back Channel to Cuba. Es debatible que debamos sentirnos orgullosos de nosotros por los pasos que Obama ha dado, pero sí son lo correcto, aunque el aplastante bloqueo siga en vigor en desafío a todo el mundo (excepto Israel) y el turismo aún esté prohibido. En su mensaje a la nación en el que anunciaba la nueva política, el presidente dejó en claro que también en otros aspectos el castigo a Cuba por no plegarse a la voluntad y a la violencia de Washington continuará, repitiendo pretextos que son demasiado ridículos para comentarlos.
 
Sin embargo, son dignas de atención las palabras del presidente, tales como las siguientes: “Orgullosamente, Estados Unidos ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba a lo largo de cinco décadas. Lo hemos hecho sobre todo mediante políticas que apuntan a aislar la isla, evitando los viajes y el comercio más básicos que los estadunidenses pueden disfrutar en cualquier otro lugar. Y aunque esta política ha estado fincada en la mejor de las intenciones, ninguna otra nación nos secunda en imponer estas sanciones y ha tenido poco efecto más allá de dar al gobierno cubano una justificación para imponer restricciones a su pueblo… Hoy, les soy sincero: nunca podemos borrar la historia entre nosotros”.
 
Uno tiene que admirar la asombrosa audacia de esta declaración, que nuevamente hace evocar las palabras de Tácito. Obama sin duda está consciente de la historia verdadera, que no sólo abarca la asesina guerra terrorista y el escandaloso bloqueo económico, sino también la ocupación militar del sureste de Cuba durante más de un siglo, incluyendo su puerto más grande, pese a solicitudes de su gobierno desde la independencia de devolver el territorio robado a punta de pistola, política justificada sólo por la adhesión fanática a bloquear el desarrollo económico de la isla. En comparación, la ilegal anexión de Crimea por Putin parece hasta benigna. La dedicación a la venganza contra los cubanos impúdicos que resisten el dominio estadunidense ha sido tan extrema que incluso se ha contrapuesto a los deseos de normalización de la comunidad de negocios –empresas farmacéuticas, agronegocios, energéticas–, algo inusitado en la política exterior estadunidense. La cruel y vengativa política de Washington ha aislado prácticamente a Estados Unidos en el hemisferio y atraído el desprecio y el ridículo en todo el mundo. A Washington y sus acólitos les gusta fingir que han aislado a Cuba, como Obama expresó, pero la historia muestra con claridad que es Estados Unidos el que está siendo aislado, lo que es probablemente la principal razón de este cambio parcial de curso.
 
Sin duda, la opinión interna es otro factor en la histórica acción de Obama, aunque el público ha estado durante mucho tiempo en favor de la normalización sin que tenga relevancia. Una encuesta de CNN de 2014 mostró que sólo uno de cada cuatro estadunidenses considera hoy día a Cuba una amenaza seria a Estados Unidos, en comparación con más de dos tercios hace 30 años, cuando Ronald Reagan advertía sobre la grave amenaza a nuestras vidas planteada por la capital de la nuez moscada en el mundo (Granada) y por el ejército nicaragüense, a sólo dos días de marcha de Texas. Ahora que los miedos se han abatido un poco, tal vez podamos relajar ligeramente nuestra vigilancia.
 
 
En los extensos comentarios a la decisión de Obama, un tema dominante ha sido que los esfuerzos benignos de Washington por llevar la democracia y los derechos humanos a los sufridos cubanos, manchados sólo por infantiloides rufianes de la CIA, han sido un fracaso. Nuestros nobles objetivos no se alcanzaron, así que se impone un cambio de orden, aun sin desearlo.
 
¿Fueron un fracaso las políticas? Depende de cuál fuera el objetivo. La respuesta es clara en el registro documental. La amenaza cubana era la ya conocida que aparece en toda la historia de la guerra fría, con muchos precedentes. Fue explicitada con claridad por el gobierno de Kennedy. La preocupación primordial era que Cuba pudiera ser un virus que esparciera el contagio, para tomar prestados los términos de Kissinger sobre el tema de costumbre, en relación con Chile en la era de Allende. Eso se reconoció de inmediato.
 
Con la intención de enfocar la atención en América Latina, antes de asumir el cargo Kennedy estableció una misión latinoamericana, encabezada por Arthur Schlesinger, quien informó las conclusiones al presidente entrante. La misión advertía sobre la susceptibilidad de los latinoamericanos a la idea de Castro de tomar las cosas en sus propias manos, serio peligro, explicó Schlesinger más adelante, cuando “la distribución de la tierra y otras formas de riqueza nacional favorecen grandemente a las clases propietarias… (y) Los pobres y menos privilegiados, estimulados por el ejemplo de la revolución cubana, demandan ahora oportunidades de una vida decente”.
 
 
Schlesinger reiteraba los lamentos del secretario de Estado John Foster Dulles, quien se quejaba al presidente Eisenhower de los peligros representados por los comunistas dentro del mismo Estados Unidos, que eran capaces de ganar control de los movimientos de masas, ventaja injusta que no tenemos capacidad de duplicar.
 
La razón es que los pobres son a los que convocan, y ellos siempre han querido despojar a los ricos. Es difícil convencer a gente atrasada e ignorante de seguir nuestro principio de que los ricos deben despojar a los pobres.
 
Otros elaboraron sobre las advertencias de Schlesinger. En julio de 1961, la CIA informó que “la extensa influencia del castrismo no es función del poderío cubano… La sombra de Castro se engrandece porque las condiciones sociales y económicas a lo largo de América Latina invitan a oponerse a la autoridad gobernante y alientan la agitación por el cambio radical”, del cual la Cuba de Castro es un modelo. El Consejo de Planeación de Políticas del Departamento de Estado explicó que “el peligro primordial que enfrentamos con Castro reside… en el impacto que la mera existencia de su régimen ha dejado en muchos países latinoamericanos… El hecho simple es que Castro representa un desafío triunfal a Estados Unidos, una negación de toda nuestra política hemisférica de casi siglo y medio”, desde que la Doctrina Monroe declaró que la intención estadunidense de dominar el hemisferio. Para expresarlo en términos simples, observa el historiador Thomas Paterson, Cuba, como símbolo y realidad, desafió la hegemonía de Estados Unidos en América Latina.
 
La forma de tratar con un virus que podría extender el contagio es acabar con él e inocular a las víctimas potenciales. Esa razonable política es precisamente la que aplicó Washington, y en términos de sus objetivos primordiales, ha sido muy exitosa. Cuba ha sobrevivido, pero sin la capacidad de alcanzar su temido potencial. Y la región fue inoculada con perversas dictaduras militares para prevenir el contagio, empezando por el golpe militar inspirado por Kennedy que estableció un régimen de Seguridad Nacional de terror y tortura en Brasil poco después del asesinato del presidente estadunidense, régimen al que Washington dio entusiasta bienvenida. Los generales habían llevado a cabo una rebelión democrática, telegrafió el embajador estadunidense Lincoln Gordon. La revolución fue una gran victoria para el mundo libre, que evitó una pérdida total para Occidente de todas las repúblicas sudamericanas, y debía crear un clima grandemente mejorado para las inversiones privadas. Esta revolución democrática fue la victoria más decisiva para la libertad de mediados del siglo XX, sostuvo Gordon, uno de los mayores puntos de quiebre de la historia mundial en ese periodo, que eliminó lo que Washington veía como un clon de Castro.
 
La plaga se extendió luego por el continente, y culminó en la guerra terrorista de Reagan en Centroamérica y finalmente en el asesinato de seis destacados intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, por un batallón salvadoreño de élite, recién desempacado del entrenamiento en la Escuela de Guerra Especializada JFK en Fort Bragg, siguiendo órdenes del alto mando de asesinarlos junto con cualquier testigo, su ama de llaves y la hija de ella. El 25 aniversario del asesinato acaba de pasar, y fue conmemorado con el silencio que se considera apropiado para nuestros crímenes.
 
Mucho de esto se aplica asimismo a la guerra de Vietnam, también considerada un fracaso y una derrota. Vietnam en sí no era causa de ninguna inquietud, pero, como revela el registro documental, Washington se preocupaba de que un desarrollo independiente exitoso extendiera el contagio en toda la región y llegara a Indonesia, rica en recursos, y quizá hasta Japón: el superdominó, como lo describió el historiador asiático John Dower, que se pudiera adaptar a un este de Asia independiente y se convirtiera en su centro industrial y tecnológico, al margen del control estadunidense, que construyera un nuevo orden en Asia. Estados Unidos no estaba preparado para perder la fase del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial a principios de la década de 1950, así que se dispuso con rapidez a apoyar la guerra de Francia para reconquistar su antigua colonia, y luego los horrores que siguieron, los cuales se intensificaron cuando Kennedy asumió el cargo, y más tarde sus sucesores.
 
Vietnam quedó prácticamente destruido: ya no sería modelo para nadie. Y la región fue protegida con la instalación de dictaduras asesinas, muy al modo de América Latina en los mismos años: no es innatural que la política imperial siga líneas similares en diferentes partes del mundo. El caso más importante fue Indonesia, protegida del contagio por el golpe de Suharto de 1965, un pavoroso asesinato en masa, como lo describió con exactitud el New York Times, aunque se unió a la euforia general por un rayo de luz en Asia (el columnista liberal James Reston). En retrospectiva, el consejero de seguridad nacional de Kennedy y Johnson McGeorge Bundy reconoció que nuestro esfuerzo en Vietnam fue excesivo después de 1965, ya con Indonesia fácilmente inoculada.
 
La guerra de Vietnam es descrita como un fracaso, una derrota estadunidense. En realidad fue una victoria parcial. Estados Unidos no logró su máximo objetivo de convertir a Vietnam en Filipinas, pero las principales preocupaciones fueron superadas, al igual que en Cuba. Tales desenlaces, por tanto, cuentan como derrota, fracaso, decisiones terribles.
 
La mentalidad imperial es asombrosa de contemplar. Apenas si pasa un día sin nuevas ilustraciones. Podemos añadir el estilo del nuevo movimiento histórico en Cuba, y su recepción, a esa distinguida lista.
 
 
 

enero 29, 2015

El presidente que más gana en America Latina es Peña Nieto el que menos Evo Morales


 
Ante todo periodicazo que afecte la imagen del Presidente de Mexico sale el vocero a dar alguna explicación, pero aquí no hay manera, en donde el Presidente de México es el que más gana en toda América Latina con un sueldo mensual de 20,409 dólares, dado a conocer por el diario de Costa Rica “La Republica”, en segundo lugar el de Guatemala con 18,000 dólares.
 

China, Rusia y Australia extrajeron 269.7 toneladas de Oro en 2014



los tres principales productores de oro del Mundo China, Rusia y Australia extrajeron 269.7 toneladas de Oro en 2014, en total se extrajeron en el mundo 3,109 toneladas y la demanda se ubica en 4,273 toneladas...

Mexico quiere extinguir municipios infiltrados por el Crimen Organizado


 
La propuesta fue puesta en la mesa en el principio del año luego de lo ocurrido con la pareja imperial de los Abarca en Iguala, que se extingan los municipios que fueron tomadas por el crimen organizado, el representante de la ONU en Mexico Antonio Luigi Mazzitelli respaldo la propuesta ya que esa misma medida fue utilizada en Italia para combatir a la mafia
 
La PGR ya ha informado que en cerca de 13 municipios de guerrero el Narco era el que ponía a los jefes de las fuerzas policiales y cuando se iban a realizar los operativos, varios municipios de ese Estado ya fueron tomados por el ejército
 

Fuerza Aérea aliada seria presa fácil para Fuerza Aérea Rusa en caso de Guerra


 
La Fuerza Aérea de la OTAN ubicada en los países del Báltico caería presa fácil ante un posible ataque de los Rusos, declaro un experto militar de Finlandia citado por el sitio de noticias Alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten.
 
Las bases del Báltico no serían capaces de repeler un ataque Ruso, y en caso de tener refuerzos estos serían blanco de los misiles anti aéreos que tiene Rusia en Kaliningrado y en San Petersburgo
 
El experto se mostró escéptico ante los ejercicios que Estados Unidos hará con sus aliados en el Báltico, y en donde también Suecia formara parte
 

Expulsar a Rusia del Consejo de Seguridad ???

Durante la celebracion de la liberacion del Campo Nazi de Auschwitz, el presidente de Ucrania Poroshenko aprovecho las camaras para llamar a Rusia un pais agresor y que se le debe quitar su derecho de veto en la ONU, el Presidente de Polonia Komorowski hizo lo mismo

tal vez un movimiento para hacer eso y sacar a Rusia del Consejo de Seguridad, entonces Estados Unidos solo tendría de oposición a China, ya que Inglaterra y Francia como es de esperar votarían cualquier cosa a favor de su aliado.

 

Hackers revelan cifras de muertos de soldados de Ucrania


 
El gobierno de Kiev sigue lanzando sus campañas de que van ganando y que el enemigo ya esta derrotado, además de implementar el reclutamiento forozoso de hombre menores de 45 años, e incluso hay rumores en donde los ultranacionalistas envían a menores de edad al campo de batalla.
 
En las semanas de enero un grupo de hackers llamado CiberBerkut estuvo revelando documentos secretos del ejercito ucranio revelando la verdadera situación de ese ejercito, en donde en las primeras 2 semanas de reinicio de la guerra murieron 1,100 soldados, perdieron 100 tanques de la nueva dotación, y unas decenas de soldados se entregaron al enemigo, y también otro número escapa hacia Rusia.
 
El grupo incluso al hackear al ministerio De Defensa dejaban notas indicando que esta verdad debe ser revelada y que los reclutadores deben facilitar los datos a los soldados, los hackers también divulgaron es sobre los tropas de contención para detener la deserción.
 
Incluso las tropas de Donetsk comentan sobre la existencia de estas tropas de contención, ante el elevado desmoralización de la tropa regular, no se sabe con exactitud si estas actúan como la orden de Stalin de disparar a matar a  los soldados que desertan
 
El mismo comandante al final declaro que 11 soldados se rindieron
 
 
LINKS RELACIONADOS
 
 
El sitio en donde indican No olvidaremos, no perdonaremos
 
Nuland insta a la OTAN a crear fuerzas de reacción rápida en torno a Ucrania - RT
 
 

enero 28, 2015

Recortes en Pemex y CFE pero y el gobierno ¿??


 
Ya desde fines de diciembre se anunciaban grandes recortes para los 2 paraestatales pero recorte al gasto oneroso del Gobierno no se habla nada, y que decir de los NULOS programas de recorte para la Cámara de Diputados y Cámara de Senadores…
 
 

Se pedirá orden de aprehensión contra accionistas FICREA y Dueño


 
A casi 2 meses de estallar el fraude financiero de FICREA, por fin la PGR pidió ya orden de aprehensión contra Rafael Olvera Amezcua, Javier Rodolfo Carrillo Peña el director de promoción, como principales responsables del fraude, la PGR tiene pruebas que indican que Carrillo Peña fue el que iba directamente con los grandes ahorradores para que aportaran más dinero, era un joven carismático y de la plena confianza de Olvera