marzo 31, 2013

Caricaturas Marzo -5

Peje PAPA no hay que preocuparse por la guerra Mundial

El Chepo puede ser crucificado por perder??
comunicacion holografica del Camarada Chavez

eL apoyo de Estados Unidos dar mas armas a los delincuentes y a México 



marzo 29, 2013

Corea del Norte anuncia Estado de Guerra contra Seul

Kim Il Jung firmando las ordenes para el Estado de Guerra


Hoy 29 de marzo de 2013, Corea del Norte anuncio el estado de Guerra contra Seúl poniendo en estado de alerta a todos sus fuerzas militares.

Muchos sitios erróneamente afirman que los ICBM de Corea del Norte son capaces de portar múltiples ojivas o MIRV lo cual es erroneo.
 
Alcance de misiles ICBM de Corea del Norte

para hacer respuesta a esto Estados Unidos ya envio 2 bombarderos furtivos B-2 a la zona, esto cubriéndolo con el pretexto que son para ejercicios militares con su aliado.
Fotos de B-2 volando sobre la base Osan de la USAF en Corea del Sur Marzo 2013

Fotos de B-2 volando sobre la base Osan de la USAF en Corea del Sur Marzo 2013



Guerra mundial contra Corea del Norte, B-2 en corea, guerra nuclear, icbm de Corea del Norte,

600,000 visitas GRACIAS!!!

El Dia de ayer este blog alcanzo 600,000 visitas, muchas gracias por seguirme
:)

marzo 27, 2013

Con la crisis económica el Imperialismo arrecia

Un animal moribundo siempre va a tratar de tirar una ultima zarpada

 

«Tenemos que encontrar nuevas tierras a partir de las cuales podamos obtener fácilmente materias primas y, al mismo tiempo explotar la mano de obra barata que son los nativos de las colonias.” Cecil Rodhes

 

“Imperialismo es la fase superior del capitalismo” una fase que se da por la crisis del capitalismo Vladimir Lenin

 

Durante la crisis económica Europea de 1870 el continente africano fue invadido salvajemente por las potencias, y mediante la Conferencia de Berlín en 1885 se repartieron el terreno.

 

Y ahora en pleno siglo XXI, alguna partes de África sufren de eso, el caso más reciente es el de Mali con la “invasión invitada” de Francia, en América Latina ha estado haciendo lo mismo sin embargo algunos países se han opuesto tal es el caso de Venezuela en 2002, Bolivia en 2008, Ecuador en 2010, y en donde no pudo avanzar fue en Cuba en donde mantiene un bloqueo ilegal desde 1962.

 

El capitalismo ha llegado a su cisma y es por eso que los países desarrollados con sus arsenales de armas se volverán más agresivos en busca de recursos para poder seguir alimentando sus moribundas economías, sin importar nada ni nadie en el camino.

 

 

marzo 26, 2013

10 años de la Guerra de Irak

Les dejo la nota completa de un sitio de Geopolitica sobre otra derrota del US Army
 
 
Por qué la invasión de Iraq fue la peor decisión de política exterior de la historia de Estados Unidos
 
TomDispatch.com
 
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
 
 
Yo estuve allí. Y “allí” podía ser un lugar cualquiera. Y un lugar cualquiera era el lugar donde debías estar si querías apreciar de cerca los signos del fin de los tiempos del Imperio Estadounidense. Era el lugar donde debías estar si querías ver la locura –oh, sí, era locura- sin filtrar a través de unos medios de comunicación complacientes y adormilados encargados de que la política bélica de Washington pareciera, si no sensata, al menos bastante cuerda y seria. Yo estuve en la Zona Cero de lo que se intentaba que fuera la nueva pieza central para una Pax Americana en el Gran Oriente Medio.
 
 
Por decirlo sin ambages, la invasión de Iraq resultó ser un chiste. Desde luego, no para los iraquíes ni para los soldados estadounidenses, tampoco era un tipo de chiste de esos de ja, ja, ¡qué risa! Y aquí va la verdad más triste de todo: el 20 de marzo, aunque conmemoramos el décimo aniversario de la invasión en nombre del infierno, todavía sigo sin entender bien bien las cosas. No obstante, en el caso de que Vds. quieran que remate el chiste, aquí va: al invadir Iraq, EEUU hizo más por desestabilizar el Oriente Medio de lo que posiblemente imaginamos en aquel momento. Y nosotros –y tantos otros- estaremos pagando el precio durante mucho, mucho tiempo.
 
La locura del Rey Jorge
Es fácil olvidar lo normal que se veía entonces la locura. En 2009, cuando llegué a Iraq, estábamos ya en el último aliento respecto a poder salvar algo de lo que puede ya considerarse como la peor decisión de política exterior en la historia de EEUU. Fue entonces cuando, como funcionario del Departamento de Estado asignado para dirigir dos equipos provinciales de reconstrucción en el este de Iraq, entré por primera vez en aquella planta de procesamiento de pollos en medio de la nada.
 
Para entonces, el plan estadounidense de “reconstrucción” de ese país se estaba ahogando en ríos de dinero estúpidamente gastado. Al igual que el plato fuerte de esos esfuerzos estadounidenses –al menos una vez que el Plan A, el que postulaba que nuestras tropas invasoras iban a ser recibidas como libertadoras con flores y dulces, se estrelló y se quemó-, conseguimos arreglárnoslas para no reconstruir nada de interés. Concebido primero como un Plan Marshall para el Nuevo Siglo Americano, seis años después había degenerado en una farsa.
 
En mi acto de la función, EEUU gastó unos 2.200 millones de dólares en construir una inmensa instalación allá por el quinto pino. Haciendo caso omiso de la cruda realidad de que los iraquíes llevaban criando y vendiendo pollos allí desde hacía más 2.000 años, EEUU decidió financiar la construcción de una instalación central de procesamiento para  que los iraquíes mantuvieran la planta, compraran pollos locales, los desplumaran y los cortaran en rodajas con complejas maquinarias llevadas desde Chicago, empaquetaran las pechugas y alas en un envoltorio de plástico y las transportaran en camiones a todos los supermercados locales. Quizá fue fruto del calor del desierto, pero en aquel momento esta historia les pareció lógica y el plan recibió el apoyo del ejército, del Departamento de Estado y de la Casa Blanca.
 
Elegante como idea, al menos para nosotros, no tuvo en cuenta unas cuantas cosas muy simples, como la habitual carencia de electricidad, o los sistemas logísticos para llevar y traer los pollos a la planta, o el capital de trabajo, o… hum… los supermercados. Como consecuencia,  en la reluciente planta de 2.200 millones de dólares no se procesó nada, ni pollos ni nada. Por utilizar algunos de los tópicos de ese momento, no transformó  nada, no favoreció, no estabilizó, ni mejoró la vida de un solo iraquí. Se quedó allí vacía, oscura y sin usar en medio del desierto. Nosotros, como los pollos, nos quedamos cacareando y sin plumas.
 
Sin embargo, de acuerdo con la locura de los tiempos, el simple hecho de que la planta no cumpliera ninguno de sus objetivos reales no significó que el proyecto no fuera un éxito. En realidad, la fábrica constituyó un hit en los medios de comunicación estadounidenses. Después de todo, en cada visita propagandística a la planta, mi grupo abastecía el lugar con pollos comprados a toda prisa, ponía en marcha la maquinaria y montaba un espectáculo circense a base pollos y gallos.
 
Con el humor negro de aquel momento, bautizamos el lugar como la Fábrica de Pollos Potemkin.  Entre una visita y otra de los medios de comunicación y de los VIP, se quedaba a oscuras, para despertar tan sólo con el canto del gallo si alguna mañana  aparecía algún equipo de cámaras para hacer una visita. Así pues, se consideró que nuestra fábrica era todo un éxito. Robert Ford, entonces en la Embajada en Bagdad y ahora duro embajador en la sombra en Siria, dijo que la visita que hizo al lugar fue el día en que más había disfrutado en Iraq. El General Ray Odierno, entonces al frente de todas las fuerzas estadounidenses en Iraq, envió a blogueros y seguidores a ver el victorioso proyecto. Parte de la propaganda, que proclamaba que “enseñar a los iraquíes métodos para que prosperaran por ellos mismos les daba la capacidad para conseguir su propia estabilidad sin necesidad de depender de los estadounidenses”, se encuentra aún online (incluyendo, en particular, esta encantadora imagen de la tutoría estadounidense, una de mis favoritas).
 
No éramos estúpidos, no vayan a creer. En realidad, todos nos sentíamos lo suficientemente  listos e inteligentes como para aprender a mirar  hacia otro lado. La planta de pollos fue al principio una historia divertida, un tipo de chiste interno en el que todos conocíamos la gracia final. Hey, malgastamos algún dinero, pero los 2.200 millones de dólares eran una suma pequeña en una guerra cuyos costes algún día sobrepasarán los miles de billones. Realmente, a fin de cuentas, ¿qué daño habíamos hecho?
El daño fue este: pretendíamos dejar Iraq (y Afganistán) estabilizado para seguir avanzando en nuestros objetivos. Lo que hicimos fue gastar nuestro tiempo y dinero en cosas obviamente insignificantes, mientras la mayoría de los iraquíes no disponían de acceso a agua potable, a electricidad regular y a atención sanitaria y hospitalaria. Otro funcionario del Departamento de Estado en Iraq escribió en el resumen semanal que me enviaba: “En el corte de cintas de nuestro proyecto, se nos recibe normalmente con un somero ‘gracias’, seguido por una larga lista de apabullantes necesidades relativas a aspectos esenciales como son el agua y la energía”. ¿Cómo íbamos a poder estabilizar Iraq si actuábamos como bufones? Como me dijo un iraquí: “Es como si yo estuviera desnudo en una habitación con un gran sombrero en la cabeza. Todo el mundo entra y va poniéndome flores y cintas en el sombrero, pero nadie parece darse cuenta de que estoy desnudo”.
 
 
Desde luego, en 2009, todo eso debía resultar obvio. Ya no estábamos dentro del sueño neocon de la superpotencia mundial sin rival sino atascados en todo cuanto había sucedido. Éramos una fábrica de pollos en el desierto que nadie quería.
 
Viajando en el tiempo hasta 2003
Los aniversarios son tiempos de reflexión, en parte porque a menudo sólo con la perspectiva somos capaces de reconocer los momentos más importantes de nuestra vida. Por otra parte, en los aniversarios es difícil recordar cómo era realmente todo cuando todo empezó. En medio del actual caos en Oriente Medio, es fácil, por ejemplo, olvidar cómo eran las cosas cuando empezaba 2003. Parecía que Afganistán había sido invadido y ocupado rápida y limpiamente de un modo que los soviéticos (los británicos, los antiguos griegos…) nunca podrían haber soñado. Irán estaba aterrado viendo el poderío del ejército estadounidense en su frontera oriental, que pronto se situaría también en la occidental, mostrándose dispuesto a negociar. Siria estaba controlada por la brutalidad estable de Bashar al-Asad y las relaciones eran tan buenas que EEUU estaba entregándole a sospechosos de terrorismo para que les torturara en sus prisiones secretas.
 
La mayor parte del resto de Oriente Medio estaba inmersa en un largo sueño con dictadores lo suficientemente fiables como para mantener la estabilidad. Libia era una excepción, aunque las predicciones decían que antes de que pasara mucho tiempo Muammar Qadafi haría algún tipo de trato. (Y lo hizo). Todo lo que se necesitaba era un navajazo rápido en Iraq para establecer una presencia militar permanente estadounidense en el corazón de Mesopotamia. Nuestras futuras guarniciones allí podrían obviamente supervisar las cosas, proporcionando la potencia necesaria para aplastar cualquier futuro elemento desestabilizador. Todo eso tenía mucho sentido para los neocon visionarios de los primeros años de Bush. Lo único que Washington no pudo imaginar fue esto: que el principal elemento desestabilizador seríamos nosotros.
 
En efecto, su poderoso plan se estaba ya desintegrando cuando apenas empezaba a soñarlo. En su ansia por todo sin respetar nada que no fueran sus deseos, el equipo de Bush perdió una oportunidad diplomática con Irán que podría haber hecho innecesario el actual ruido de sables, incluso cuando Afganistán se vino abajo e Iraq implosionó. Como parte de la descomposición, hombres encarnizados, a quienes la historia pilló por sorpresa, subieron el volumen de las medidas encarnizadas: tortura, gulags secretos, entregas extraordinarias, asesinatos mediante aviones teledirigidos, acciones extra constitucionales en casa. Se lanzaban las ofertas más viles para tratar de salvar algo, incluyendo ignorar la red de A.Q. Khan de proliferación nuclear pakistaní a cambio de un cursi momento-foto con Condi Rice-Qadafi de acercamiento en Libia.
 
En el interior de Iraq, la invasión estadounidense había desatado las fuerzas del conflicto sectario sunní-chií. Esto, a su vez, estaba creando las condiciones de una guerra por poderes entre EEUU e Irán, parecida a la cada vez más intensa guerra por poderes entre Israel e Irán dentro del Líbano (donde iba de la mano otro suceso desestabilizador: la invasión israelí de 2006, sancionada por EEUU). Nada de todo esto ha acabado aún. En la actualidad, de hecho, esa guerra por poderes ha encontrado sencillamente un nuevo anfitrión, Siria, con múltiples potencias utilizando la “ayuda humanitaria” para impulsar una y otra vez a su alrededor los avatares sunníes y chiíes.
 
Irán, haciendo tambalearse las expectativas neocon, superó la década estadounidense en Iraq con mayor potencia económica, con un comercio entre los dos vecinos que consigue burlar las sanciones y que está valorado en unos 5.000 millones de dólares al año, que siguen en aumento. En esa década, EEUU se las arregló también para eliminar a uno de los contrapesos estratégicos de Irán, Sadam Hussein, sustituyéndole con un gobierno dirigido por Nuri al-Maliki, que en otra época se había asilado en Teherán.
Mientras tanto, Turquía está ahora enredada en una guerra abierta con los kurdos del norte de Iraq. Turquía es, desde luego, parte de la OTAN, por tanto imagínense al gobierno de EEUU quedándose sentado en silencio mientras Alemania bombardeaba Polonia. Para completar el círculo, el primer ministro iraquí advirtió recientemente que una victoria de los rebeldes sirios provocará guerras sectarias en su propio país y creará un nuevo puerto seguro para al-Qaida que desestabilizará aún más la región.
 
Al mismo tiempo, EEUU, militarmente quemado, económicamente tambaleante desde las guerras en Iraq y Afganistán y careciendo de toda autoridad moral en Oriente Medio después de Guantánamo y Abu Ghraib, se queda con los brazos cruzados mientras la chispa regional que llegó a llamarse la Primavera Árabe se apaga y es sustituida por mucha más desestabilización en toda la región. E incluso todo esto no ha conseguido detener a Washington de seguir adelante persiguiendo la última versión de la (ahora sin nombre) guerra global contra el terror hacia nuevas regiones necesitadas de desestabilización.
Teniendo en cuenta la facilidad con la que el paralizado pueblo estadounidense miraba patrióticamente hacia otro lado mientras nuestras guerras seguían sus particulares sendas hacia el infierno, nuestros dirigentes ni pestañearon ya ante el pensamiento de enviar aviones teledirigidos estadounidenses y fuerzas de operaciones especiales más lejos que nunca, especialmente hacia lo más profundo de África, creando desde las cenizas de Iraq una versión fronteriza del estado de guerra perpetua que George Orwell imaginó una vez para su distópica novela 1984. Y no duden ni un segundo que hay una senda directa que va desde la invasión de 2003 y aquella planta de pollos hacia el peligroso y caótico lugar que pasa hoy por nuestro mundo estadounidense.
 
 
Feliz aniversario
En este décimo aniversario de la Guerra de Iraq, el mismo Iraq sigue siendo, se mire por donde se mire, un lugar peligroso e inestable. Incluso el habitualmente risueño Departamento de Estado aconseja a los viajeros estadounidenses que van a Iraq “que sigue habiendo riesgo de secuestro para los ciudadanos de EEUU… porque hay numerosos grupos de insurgentes, incluyendo a al-Qaida, que siguen activos…” y apunta que “la guía del Departamento de Estado para las empresas de EEUU en Iraq aconsejan seguir los Detalles para la Protección y Seguridad”.
En una visión más general, el mundo es también un lugar mucho más peligroso que en 2003. En efecto, para el Departamento de Estado, que me envió a Iraq para que fuera testigo de las locuras del imperio, el mundo es ahora aún más sobrecogedor. En 2003, en aquel infame momento de “misión cumplida”, sólo Afganistán estaba en la lista de embajadas en el extranjero que se consideraban “puestos de extremo peligro”. Sin embargo, bastante pronto, se añadieron Iraq y Pakistán. En la actualidad, Yemen y Libia, que en otro tiempo eran puestos aburridos pero seguros para los funcionarios del Estado, han caído ya en la misma categoría.
 
 
Otros lugares que eran también considerados seguros para los diplomáticos y sus familias, como Siria y Mali, han sido evacuados y no hay presencia diplomática estadounidense alguna. Incluso el adormilado Túnez, que era en otro tiempo tan tranquilo que el Departamento de Estado tenía allí su escuela de lengua árabe, tiene ahora reducido su personal y los familiares de los diplomáticos no residen allí. Egipto va y viene, sube y baja.
El liderazgo iraní observaba cuidadosamente cómo la versión imperial estadounidense de Iraq se venía abajo, concluyendo que Washington era un tigre de papel, retirándose de las ofertas iniciales de negociar cuestiones controvertidas y, en cambio (al menos durante un tiempo), redoblando sus esfuerzos para conseguir capacidad nuclear inmediata, ayudados por el anterior trabajo de esa misma red de A.Q. Khan. Corea del Norte, otra beneficiaria de A.Q. Khan, siguió el mismo camino cada vez más alejada de Washington, mientras se convertía en una auténtica potencia nuclear. Su vecina China seguía su propio sendero de dominio económico, mientras ayudaba a “pagar” por la Guerra de Iraq convirtiéndose en el número uno de los tenedores de deuda estadounidense entre los gobiernos extranjeros. Ahora posee más del 21% de la deuda que EEUU mantiene en el extranjero.
 
Y no guarden, de momento, el libro de chistes. Sustituyendo como apologista-en-jefe al ausente George W. Bush y a los altos funcionarios de su administración en este décimo aniversario, el ex Primer Ministro británico Tony Blair nos recordaba recientemente lo que se nos aproxima por el horizonte. Concediendo que “había renunciado desde hacía tiempo a intentar persuadir a la gente de que tomó la decisión correcta sobre Iraq”, Blair añadió que se avecinaban nuevas crisis. “Tienen ya una en Siria, justo ahora, y tendrán otra en el futuro en Irán”, dijo. “Estamos en medio de esta lucha, que va a necesitar de una generación, va a ser muy arduo y difícil. Pero pienso que cometemos un error, un profundo error, si pensamos que podemos mantenernos al margen de esa lucha”.
 
Piensen en ese comentario como si fuera una advertencia. Al haber convertido de alguna forma en enemigo a gran parte del Islam, Washington se ha asegurado básicamente crisis interminables que no tiene posibilidad alguna de ganar. En este sentido, Iraq no fue una aberración, sino el cénit y el nadir históricos de una forma de pensamiento que está ahora lentamente declinando. Durante las décadas venideras, EEUU tendrá un ejército lo suficientemente grande como para asegurar que nuestra decadencia sea lenta, sangrienta, desagradable y renuente, aunque inevitable. Un día, no obstante, hasta los aviones teledirigidos tendrán que aterrizar.
 
Así pues, ¡feliz X aniversario, Guerra de Iraq! Una década después de la invasión, un caótico e inestable Oriente Medio es el inacabado legado de nuestra invasión. Supongo que, a pesar de todo, seguiremos con los chistes, aunque nadie se esté riendo.
 
Peter Van Buren pasó 24 años trabajando en el Departamento de Estado, estuvo destinado un tiempo en Iraq. Es colaborador habitual de TomDispatch. Escribe sobre Iraq, Oriente Medio y la diplomacia estadounidense en su blog We Meant Well. Es autor de We Meant Well: How I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People” (The American Empire Project, Metropolitan Books). Trabaja actualmente en un nuevo libro: “The People on the Bus: A Story of the 99%”.
Fuente:
 
 
 

La deuda de México en niveles manejables

México, junto con Polonia, Rusia y Turquía, uno de los países con niveles de deuda pública manejables, por lo tanto, es menos susceptible a una desestabilización, comentaron inversionistas del Deutsche Bank, incluso si se vuelve a dar una huida de capitales golondrinos como en el año 2008 el país puede hacer frente.

 

Incluso otra consultora Barclays afirmo que si México llegara a sufrir un episodio similar a la crisis de 1994, se necesitarían 30,000 millones de dólares, pero el país cuenta con 160,000 millones de dólares, adicional de una linea de crédito de 70,000 millones de dólares.

 

 

marzo 25, 2013

Las prioridades para China

El nuevo mandatario Chino Xi Jinping ya ha puesto sus prioridades en sus ultimas visitas, primero Rusia, luego viajo a 3 países de África Tanzania, Sudáfrica y la República del Congo. Estados Unidos no figuro e incluso tuvieron que enviar al Secretario del Tesoro Jacob Lew a China para tratar temas comerciales, sobre el Yuan y sobre los ciberataques sufridos por hackers Chinos.
 
Pero el panorama no para ahí, Estados Unidos incluso queriendo acercarse más a Rusia decidió el pasado 19 de marzo detener el despliegue del Escudo antimisiles ABM en Europa de acuerdo a informacion del periódico The Moscow Times
 
Esto puede deberse al deseo de contener a China con el pretexto de desplegar un escudo ABM en el Pacifico para protegerse de los misiles Norcoreanos, el despliegue en Alaska ya comenzó desde principios de Marzo.
 
Se espera que el comercio entre Rusia y China alcance 200,000 millones de dólares para 2020, y la cooperación en diversos campos seguirá creciendo en especial en la aviación, energía nuclear y el Espacio.
 
China desde 2012 es el principal socio comercial de África alcanzando un volumen de comercio de $166 mil 300 millones de dólares.
 
Las principales reservas de minerales de África son
 
98 por ciento del cromo del mundo,
90 por ciento del cobalto y platino,
50 por ciento del oro,
70 por ciento de tantalita y coltán,
64 por ciento de manganeso y 30 por ciento de diamantes
 
Por lo cual China debe adelantarse a Estados Unidos para asegurar esas materias primas.
 

marzo 24, 2013

caricaturas Marzo -4

El diputado que se duerme en plena sesion de TELECOM


Privatizar Pemex? para que si Deschamps es el dueño

Tio Sam quiere otra guerra

marzo 22, 2013

México capto 181 mil mdd en 2012

El año pasado México capto 181 mil millones de dólares provenientes de sus principales fuentes, pero ese año predominaron las inversión de cartera o bonos del gobierno, de la suma total creció 18.2% contra 2011.

 

La inversión en bonos se dio por el exceso de liquidez mundial y la falta de rendimientos y crisis en los países desarrollados.

 

 

¿Puede la civilización sobrevivir al capitalismo?

Otro articulo del Maestro Noam Chomsky.
 
 
¿Puede la civilización sobrevivir al capitalismo?
 
 
 
Hay capitalismo y luego el verdadero capitalismo existente. El término capitalismo se usa comúnmente para referirse al sistema económico de Estados Unidos con intervención sustancial del Estado, que va de subsidios para innovación creativa a la póliza de seguro gubernamental para bancos demasiado-grande-para-fracasar.

El sistema está altamente monopolizado, limitando la dependencia en el mercado cada vez más: En los últimos 20 años el reparto de utilidades de las 200 empresas más grandes se ha elevado enormemente, reporta el académico Robert W. McChesney en su nuevo libro Digital disconnect. Capitalismo es un término usado ahora comúnmente para describir sistemas en los que no hay capitalistas; por ejemplo, el conglomerado-cooperativa Mondragón en la región vasca de España o las empresas cooperativas que se expanden en el norte de Ohio, a menudo con apoyo conservador –ambas son discutidas en un importante trabajo del académico Gar Alperovitz. Algunos hasta pueden usar el término capitalismo para referirse a la democracia industrial apoyada por John Dewey, filósofo social líder de Estados Unidos, a finales del siglo XIX y principios del XX. 

Dewey instó a los trabajadores a ser los dueños de su destino industrial y a todas las instituciones a someterse a control público, incluyendo los medios de producción, intercambio, publicidad, transporte y comunicación. A falta de esto, alegaba Dewey, la política seguirá siendo la sombra que los grandes negocios proyectan sobre la sociedad. La democracia truncada que Dewey condenaba ha quedado hecha andrajos en los últimos años. Ahora el control del gobierno se ha concentrado estrechamente en el máximo del índice de ingresos, mientras la gran mayoría de los de abajo han sido virtualmente privados de sus derechos.
El sistema político-económico actual es una forma de plutocracia que diverge fuertemente de la democracia, si por ese concepto nos referimos a los arreglos políticos en los que la norma está influenciada de manera significativa por la voluntad pública. Ha habido serios debates a través de los años sobre si el capitalismo es compatible con la democracia. Si seguimos que la democracia capitalista realmente existe (DCRE, para abreviar), la pregunta es respondida acertadamente: Son radicalmente incompatibles. A mí me parece poco probable que la civilización pueda sobrevivir a la DCRE y la democracia altamente atenuada que conlleva. Pero, ¿podría una democracia que funcione marcar la diferencia? Sigamos el problema inmediato más crítico que enfrenta la civilización: una catástrofe ambiental. Las políticas y actitudes públicas divergen marcadamente, como sucede a menudo bajo la DCRE. La naturaleza de la brecha se examina en varios artículos de la edición actual del Deadalus, periódico de la Academia Americana de Artes y Ciencias.


El investigador Kelly Sims Gallagher descubre que 109 países han promulgado alguna forma de política relacionada con la energía renovable, y 118 países han establecido objetivos para la energía renovable. En contraste, Estados Unidos no ha adoptado ninguna política consistente y estable a escala nacional para apoyar el uso de la energía renovable. No es la opinión pública lo que motiva a la política estadunidense a mantenerse fuera del espectro internacional. Todo lo contrario. La opinión está mucho más cerca de la norma global que lo que reflejan las políticas del gobierno de Estados Unidos, y apoya mucho más las acciones necesarias para confrontar el probable desastre ambiental pronosticado por un abrumador consenso científico –y uno que no está muy lejano; afectando las vidas de nuestros nietos, muy probablemente. Como reportan Jon A. Krosnik y Bo MacInnis en Daedalus: Inmensas mayorías han favorecido los pasos del gobierno federal para reducir la cantidad de emisiones de gas de efecto invernadero generadas por las compañías productoras de electricidad. En 2006, 86 por ciento de los encuestados favorecieron solicitar a estas compañías o apoyarlas con exención de impuestos para reducir la cantidad de ese gas que emiten... También en ese año, 87 por ciento favoreció la exención de impuestos a las compañías que producen más electricidad a partir de agua, viento o energía solar. Estas mayorías se mantuvieron entre 2006 y 2010, y de alguna manera después se redujeron. El hecho de que el público esté influenciado por la ciencia es profundamente preocupante para aquellos que dominan la economía y la política de Estado. Una ilustración actual de su preocupación es la enseñanza sobre la ley de mejora ambiental, propuesta a los legisladores de Estado por el Consejo de Intercambio Legislativo Estadunidense (CILE), grupo de cabildeo de fondos corporativos que designa la legislación para cubrir las necesidades del sector corporativo y de riqueza extrema. La Ley CILE manda enseñanza equilibrada de la ciencia del clima en salones de clase K-12. La enseñanza equilibrada es una frase en código que se refiere a enseñar la negación del cambio climático, a equilibrar la corriente de la ciencia del clima. Es análoga a la enseñanza equilibrada apoyada por creacionistas para hacer posible la enseñanza de ciencia de creación en escuelas públicas. La legislación basada en modelos CILE ya ha sido introducida en varios estados.


Desde luego, todo esto se ha revestido en retórica sobre la enseñanza del pensamiento crítico –una gran idea, sin duda, pero es más fácil pensar en buenos ejemplos que en un tema que amenaza nuestra supervivencia y ha sido seleccionado por su importancia en términos de ganancias corporativas. Los reportes de los medios comúnmente presentan controversia entre dos lados sobre el cambio climático. Un lado consiste en la abrumadora mayoría de científicos, las academias científicas nacionales a escala mundial, las revistas científicas profesionales y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC). Están de acuerdo en que el calentamiento global está sucediendo, que hay un sustancial componente humano, que la situación es seria y tal vez fatal, y que muy pronto, tal vez en décadas, el mundo pueda alcanzar un punto de inflexión donde el proceso escale rápidamente y sea irreversible, con severos efectos sociales y económicos. Es raro encontrar tal consenso en cuestiones científicas complejas. El otro lado consiste en los escépticos, incluyendo unos cuantos científicos respetados –que advierten que es mucho lo que aún se ignora–, lo cual significa que las cosas podrían no estar tan mal como se pensó, o podrían estar peor. Fuera del debate artificial hay un grupo mucho mayor de escépticos: científicos del clima altamente reconocidos que ven los reportes regulares del PICC como demasiado conservadores. Y, desafortunadamente, estos cientí- ficos han demostrado estar en lo correcto repetidamente. Aparentemente, la campaña de propaganda ha tenido algún efecto en la opinión pública de Estados Unidos, la cual es más escéptica que la norma global. Pero el efecto no es suficientemente significativo como para satisfacer a los señores.
Presumiblemente esa es la razón por la que los sectores del mundo corporativo han lanzado su ataque sobre el sistema educativo, en un esfuerzo por contrarrestar la peligrosa tendencia pública a prestar atención a las conclusiones de la investigación científica. En la Reunión Invernal del Comité Nacional Republicano (RICNR), hace unas semanas, el gobernador por Luisiana, Bobby Jindal, advirtió a la dirigencia que tenemos que dejar de ser el partido estúpido. Tenemos que dejar de insultar la inteligencia de los votantes. Dentro del sistema DCRE es de extrema importancia que nos convirtamos en la nación estúpida, no engañados por la ciencia y la racionalidad, en los intereses de las ganancias a corto plazo de los señores de la economía y del sistema político, y al diablo con las consecuencias. Estos compromisos están profundamente arraigados en las doctrinas de mercado fundamentalistas que se predican dentro del DCRE, aunque se siguen de manera altamente selectiva, para sustentar un Estado poderoso que sirve a la riqueza y al poder.
Las doctrinas oficiales sufren de un número de conocidas ineficiencias de mercado, entre ellas el no tomar en cuenta los efectos en otros en transacciones de mercado. Las consecuencias de estas exterioridades pueden ser sustanciales. La actual crisis financiera es una ilustración. En parte es rastreable a los grandes bancos y firmas de inversión al ignorar el riesgo sistémico –la posibilidad de que todo el sistema pueda colapsar– cuando llevaron a cabo transacciones riesgosas. La catástrofe ambiental es mucho más seria: La externalidad que se está ignorando es el futuro de las especies. Y no hay hacia dónde correr, gorra en mano, para un rescate. En el futuro los historiadores (si queda alguno) mirarán hacia atrás este curioso espectáculo que tomó forma a principios del siglo XXI. Por primera vez en la historia de la humanidad los humanos están enfrentando el importante prospecto de una severa calamidad como resultado de sus acciones –acciones que están golpeando nuestro prospecto de una supervivencia decente. Esos historiadores observarán que el país más rico y poderoso de la historia, que disfruta de ventajas incomparables, está guiando el esfuerzo para intensificar la probabilidad del desastre. Llevar el esfuerzo para preservar las condiciones en las que nuestros descendientes inmediatos puedan tener una vida decente son las llamadas sociedades primitivas: Primeras naciones, tribus, indígenas, aborígenes. Los países con poblaciones indígenas grandes y de influencia están bien encaminados para preservar el planeta. Los países que han llevado a la población indígena a la extinción o extrema marginación se precipitan hacia la destrucción. Por eso Ecuador, con su gran población indígena, está buscando ayuda de los países ricos para que le permitan conservar sus cuantiosas reservas de petróleo bajo tierra, que es donde deben estar. Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá están buscando quemar combustibles fósiles, incluyendo las peligrosas arenas bituminosas canadienses, y hacerlo lo más rápido y completo posible, mientras alaban las maravillas de un siglo de (totalmente sin sentido) independencia energética sin mirar de reojo lo que sería el mundo después de este compromiso de autodestrucción. Esta observación generaliza: Alrededor del mundo las sociedades indígenas están luchando para proteger lo que ellos a veces llaman los derechos de la naturaleza, mientras los civilizados y sofisticados se burlan de esta tontería. Esto es exactamente lo opuesto a lo que la racionalidad presagiaría –a menos que sea la forma sesgada de la razón que pasa a través del filtro de DCRE.
(El nuevo libro de Noam Chomsky es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Conversations with David Barsamian)